Con su casa matríz en la Ciudad del Vaticano, con innumerables sucursales en todo el mundo y 1.166 millones de clientes en la actualidad, la Iglesia Católica Apostólica Romana comercia con un producto de dudoso valor y ciertamente tóxico.
Presentando un crecimiento continuo en esta cartera de clientes en los lugares donde mayores estragos puede realizar.
Presentando un crecimiento continuo en esta cartera de clientes en los lugares donde mayores estragos puede realizar.
Pero en el caso particular de sus "sucursales" en Argentina esta recibe financiación no solo de sus fieles sinó también del Estado argentino, el cual además, paga salarios y haberes jubilatorios a sus funcionarios.
http://www.culto.gov.ar/dircatolico_normativa.phpEl Estado argentino no sólo destina fondos públicos a esta entidad de forma directa, sinó que también subsidia sus escuelas privadas. En la Argentina coexisten más de 2500 cultos reconocidos oficialmente y sólo la religión católica percibe sustento estatal.



